Bueno, ahora parece que me toca escribir un poco sobre la teoría de Charles Darwin.
Esta teoría apareció en la segunda mitad del siglo XIX y constituye la base de la explicación que se da actualmente al proceso de la evolución biológica. Alfred Russel Wallace ayudó a Darwin a elaborarla, ambos eran naturalistas británicos.
Los principios básicos del darwinismo se podrían resolver en los siguientes puntos:
1. Los individuos que conforman cualquier población de seres vivos presentan diferencias anatómicas, fisiológicas o de comportamiento.
2. Se produce mayor número de cada clase de organismos de los que pueden sobrevivir hasta reproducirse. Como el número de individuos de cada especie permanece más o menos constante, se deduce que muchos mueren.
3. El hecho de que nazcan más individuos de los que logran sobrevivir implica que existe entre ellos una competencia por el espacio, el alimento y la procreación. Se trata de la denominada “lucha por la supervivencia”, uno de los aspectos más conocidos de esta teoría.
4. Los individuos, cuyas variaciones les facilitan la supervivencia en un determinado ambiente, se ven favorecidos, en comparación con los que están mal adaptados, Esta característica se conoce como “selección natural”.
5. Al reproducirse, los individuos supervivientes dan origen a la siguiente generación, de manera que las variaciones más favorables se van trasmitiendo a la descendencia.
La consecuencia de todo esto, es que se produce la “supervivencia de los más aptos”: los individuos poseedores de características ventajosas sobreviven (su frecuencia aumenta progresivamente en la población), mientras que aquellos congéneres que carecen de ellas resultan perjudicados (van desapareciendo). Al cabo de muchas generaciones, si se producen cambios importantes respecto a la población inicial, pueden originarse nuevas especies.
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